"Moretones"....
Púrpuras en niños
¿Porqué algunos niños empiezan a tener morados de repente sin haberse golpeado? Tiene varias causas posibles y hace falta una analítica para distinguirlas.
Llamamos púrpuras a la aparición de hematomas o morados cuando no nos hemos dado ningún golpe.
Lo primero a dejar claro aquí. No penséis en esto porque veáis un morado en vuestro hijo del que no recordéis qué golpe lo causó. Los niños se golpean continuamente. Y a veces no damos importancia a uno de esos golpes y horas o un par de días después vemos el hematoma y no podemos decir cuando ni cómo se lo hizo exactamente.
Las púrpuras no son como un morado, diferéncialos:
- En el morado o hematoma, primero hay un golpe que lo causa, se inflama y después vemos que la piel que hay inflamada empieza a oscurecerse. Y se limita a la zona afectada por el golpe.
- En las púrpuras, no ha habido golpe y lo que vemos es que en pocas horas empiezan a aparecer zonas amoratadas en la piel que se van extendiendo y apareciendo en otras zonas del cuerpo.
¿Qué hacer si aparece una púrpura a mi hijo?
Las púrpuras pueden tener varias causas. Las más frecuentes en niños no necesitan tratamiento y acaban desapareciendo solas, pero hay algunos casos menos frecuentes en los que es necesario poner tratamiento. Por lo que lo aconsejable siempre que vemos una púrpura en un niño es que sea valorado en el servicio de urgencias más cercano.
Allí le harán una analítica de urgencias que en pocas horas nos permite saber la causa de la púrpura y con ello saber si es más o menos importante y si necesita tratamiento.
Tipos de púrpura según el resultado de la analítica.
Cuando hacemos una analítica de urgencias a un niño con púrpura solemos solicitar tres cosas:
- Hemograma. Nos dice cómo están las células que forman la sangre. De ellas nos interesan sobre todo los leucocitos (glóbulos blancos o defensas) y las plaquetas (las que se encargan de detener el sangrado cuando algún vaso se rompe).
- PCR: Es una sustancia que sube rápidamente cuando hay una infección, y que según su nivel nos puede orientar sobre la intensidad de una infección.
- Pruebas de coagulación: Lo que valoran es si algunas sustancias que ayudan a las plaquetas a cortar el sangrado cuando un vaso se rompe están o no funcionando bien.
Los resultados más frecuentes que podemos encontrar son:
Púrpura con todo normal en la analítica. Es lo más frecuente en niños. Es lo que llamamos una vasculitis. Lo que ocurre es que ante una infección (habitualmente un virus) el cuerpo se defiende y a veces los anticuerpos además del virus dañan a los vasos sanguíneos más pequeños (los capilares). Afecta casi exclusivamente al extremo de las articulaciones (donde la circulación es más lenta y es más fácil que los anticuerpos se depositen dando la reacción. Es una reacción que en la mayoría de los casos dura menos de 3 días y después tarda en eliminar los morados lo que cualquier otro hematoma (1-2 semanas). A veces se acompaña de un dolor muy llamativo de tobillos, rodillas o muñecas. No suele precisar tratamiento y habitualmente el niño se va a su casa, recomendándose sólo reposo para evitar que cualquier pequeño golpe genere más hematomas. En algún caso muy intenso puede ponerse tratamiento. Es los que llamamos Síndrome de Schönlein-Henoch. Mucho nombre, pero la mejor opción en una púrpura, y por suerte, la más frecuente con diferencia.
Púrpura con plaquetas bajas. En esta todo está normal menos las plaquetas. Que han bajado claramente.
Es lo que llaman Púrpura Trombopénica Idiopática (PTI). Su causa suele ser una reacción del cuerpo. Ante una agresión (lo más frecuente es una infección causada por un virus), cuando nuestro cuerpo se defiende produce anticuerpos que buscan al virus para destruirlo. En personas predispuestas esos anticuerpos a veces confunden a las plaquetas con el virus. Cuando esto ocurre, el sistema defensivo empieza a destruir las plaquetas del propio cuerpo. El resultado es que pequeños sangrados que en condiciones normales se taponan sobre la marcha y no llegan a ser visibles, se van extendiendo. Lo más frecuente es que aparezcan en las extremidades. Pero pueden hacerlo en cualquier parte del cuerpo. Puede empezar a sangrar la nariz y vemos que el sangrado dura mucho (más de 30 minutos). A veces vemos sangre en la orina (orina oscura como Coca-cola) o en la caca. Este caso precisa tratamiento para reducir la reacción defensiva del cuerpo que está destruyendo, por error, las plaquetas.
Quedan las dos opciones más graves, y por suerte las menos frecuentes. Ni las nombro en este momento (sé que hay gente muy alarmista y no quiero contribuir a eso en esta web).
mejor la consaulta a tiempo!!!!!...(Hosp. Dr. F. Viano)



![Foto: #EPILEPSIA: COMORBILIDADES NEUROCONDUCTUALES EN NIÑOS. La epilepsia es el trastorno neurológico serio más común en la infancia, con una prevalencia estimada del 0,5% al 1% de todos los niños desde el nacimiento a los 16 años de edad. La mayoría de los casos de epilepsia activa, incluso en adultos, tienen su inicio en la infancia. La epilepsia de inicio en la infancia se asocia con resultados psicosociales negativos, especialmente para aquellos con alteraciones cognitivas o con falta de remisión. Un amplio espectro de trastornos cognitivos y de comportamiento ha sido asociado con epilepsia, y estas comorbilidades neuroconductuales aumentan considerablemente la carga de esta condición. Estudios previos sugieren que las dificultades conductuales son poco reconocidas en la epilepsia infantil. La validez de las medidas de detección para los trastornos neuroconductuales es incierta en la epilepsia. Por lo tanto, el estándar de oro en esta población probablemente sea el diagnóstico clínico basado en información de múltiples fuentes. Estudios poblacionales previos centrados en las comorbilidades neuroconductuales de la epilepsia infantil no han combinado el uso de medidas de detección específicas para trastornos conductuales, medidas del funcionamiento cognitivo global, y el diagnóstico clínico. Además, los estudios anteriores no han examinado la asociación entre los factores relacionados con la epilepsia y las alteraciones cognitivas y conductuales. La evaluación de las comorbilidades neuroconductuales en niños en edad escolar es particularmente apropiada, ya que no sería posible caracterizar estas alteraciones en los niños más pequeños utilizando sistemas de clasificación aceptados a nivel internacional (por ejemplo, el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, Cuarta Edición-Revisión de Texto [DSM-IV-RT]). *Acceso exclusivo para profesionales registrados en IntraMed: http://www.intramed.net/84938](https://fbcdn-sphotos-h-a.akamaihd.net/hphotos-ak-xfp1/v/t1.0-9/10698438_10152478659188439_1519715051851758216_n.jpg?oh=b0010bc064a88ea7923e2bf87bcc1455&oe=549BEB65&__gda__=1418904832_00f8da15d9f1e76c4cea70fbc3e9a9d1)








POR RUBEN DARAY

